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El declive de Solvay Torrelavega: una industria en retroceso y un futuro incierto

El complejo industrial de Solvay en Torrelavega atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Lo que durante décadas fue uno de los pilares industriales y laborales de Cantabria, hoy muestra señales claras de retroceso productivo, reducción de empleo y falta de un plan industrial que garantice su continuidad.

Del esplendor industrial al declive progresivo

El complejo Solvay–Torrelavega alcanzó su mayor auge en 1977, con una plantilla de 2.045 empleos directos. Posteriormente, en 2005, la planta logró su máxima producción de carbonato, superando las 1.100.000 toneladas. Sin embargo, desde entonces la tendencia ha sido descendente.

A lo largo de los años, se han ido abandonando diversas líneas productivas como PVC, agua oxigenada, perborato, pyrolysis, Kaltron, silicato y, finalmente, el cloro. Este progresivo cierre de actividades ha reducido tanto la producción como el empleo.

La evolución refleja claramente este declive:

  • 1977: 1.050.000 toneladas y 2.045 empleos directos
  • 2005: 1.100.000 toneladas y 820 empleos directos
  • 2015: 900.000 toneladas y 505 empleos directos
  • 2023: 600.000 toneladas y 344 empleos directos
  • 2026: 420.000 toneladas y 267 empleos directos

Subvenciones públicas y situación actual

Entre 2022 y 2026, el complejo ha recibido importantes subvenciones públicas:

  • Del Estado: más de 31,7 millones de euros para Solvay
  • ENSO: 30 millones de euros
  • Gobierno autonómico: más de 148.000 euros
  • Total subvenciones: más de 61,8 millones de euros
  • En tramitación por certificados energéticos: más de 100 millones de euros

A pesar de estas ayudas, la situación actual en 2026 es preocupante.

Un ERE y ausencia de plan industrial

Actualmente se tramita un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que supondría la destrucción de 239 empleos, teniendo en cuenta el impacto indirecto calculado por la Universidad de Cantabria.

Además, los representantes sindicales denuncian la inexistencia de un plan industrial de futuro y destacan:

  • Cero inversiones con capital de la empresa
  • Dependencia de subvenciones públicas
  • Reducción constante de actividad productiva

Incertidumbres para 2027–2030

El horizonte a medio plazo también genera preocupación. Entre 2027 y 2028 se prevé:

  • Puesta en marcha de una nueva planta energética de biomasa operada por ENSO
  • Cierre de las viejas calderas de carbón y gas
  • Un nuevo ERE con 53 empleos directos afectados y hasta 164 empleos totales entre directos, indirectos e inducidos

Además, entre 2028 y 2030 podría decidirse el cierre total o parcial de la producción de carbonato y bicarbonato, lo que agravaría la situación laboral e industrial.

Las demandas ​de USO industria

Desde​ USO​ industria,​ planteamos varias demandas para garantizar el futuro del complejo:

  • Un plan industrial con inversiones que aseguren la viabilidad
  • Diversificación hacia nuevas líneas de producción de alto valor añadido
  • Creación de una mesa de trabajo para la reindustrialización
  • Condicionar subvenciones públicas al mantenimiento del empleo
  • Garantías de volúmenes de producción

Un declive anunciado

​El declive del complejo industrial fue advertido desde 2015, sin que se tomaran medidas suficientes. La situación actual, marcada por la reducción de actividad, empleo e inversión, genera incertidumbre sobre el futuro industrial de Torrelavega.

La evolución de Solvay no solo afecta a sus trabajadores directos, sino también al tejido industrial y económico de toda la comarca del Besaya, que históricamente ha dependido en gran medida de esta actividad.

El futuro del complejo industrial sigue abierto, pero el tiempo para tomar decisiones estructurales se acorta.

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