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USO industria exige un mix energético equilibrado que incluya la nuclear.

Los gobiernos autonómicos y central deben impedir los riesgos que podrían suponer el cierre de Almaraz, ya que es la instalación que más aporta al sistema nacional.

Una delegación de USO compuesta por miembros de la Federación Estatal de USO industria, de USO Extremadura y de la Sección Sindical de Iberdrola, han visitado, esta misma mañana, la central nuclear de Almaraz para apoyar el mantenimiento de su actividad.

USO reclama una política energética acorde no solo a las necesidades del país sino a la estrategia de la Unión Europea. “No es de recibo que mientras en Europa, países como Francia, Reino Unido, Finlandia o Bélgica apuestan de manera decidida por la energía nuclear, otros como Suecia, República Checa, Polonia o Italia están pensado en reabrir sus centrales cerradas en 1990, y al mismo tiempo España tenga un calendario del cierre de sus centrales, es ir contra corriente y no tiene ningún sentido”, apunta Raúl Montoya, Secretario de Organización y Acción Sindical de USO industria.

USO recuerda que según los datos de Metys, el cierre de las centrales nucleares tendría un impacto negativo de 829 millones en la economía y destruiría alrededor de 15.000 puestos de trabajo. Además, también tendría otras consecuencias negativas como por ejemplo que el precio del “pool” se incrementaría en 37 euros/MWh en un escenario de apagón nuclear.

Este hecho impediría a España poder ser competitiva respecto a los países de nuestro entorno. Por ejemplo, Francia ha anunciado un ambicioso plan con la creación de 6 nuevas centrales y la prolongación de la actividad de las 56 existentes, cuentan con el mayor parque atómico de Europa, que genera más del 60% de la electricidad que consume el país.

El cierre de Almaraz afectaría gravemente a la estabilidad del mercado laboral, debilitando el tejido empresarial extremeño, como destaca Antonio Esteban, Secretario de Acción Sindical de USO Extremadura, “alrededor de 431 empresas dependen en mayor o menor medida de la actividad de la central, de las cuales 19 podrían cerrar porque más de un 20% de sus ingresos están ligados a esta planta. Se estima que esto podría traducirse en la pérdida de 1.825 puestos de trabajo”.

La planta cuenta en estos momentos con 369 empleados, el 59% de los trabajadores son licenciados universitarios y un 51,5% tiene menos de 45 años. Además, la central genera 662 empleos de empresas especializadas y durante las recargas se suman 1.200 empleos temporales. En total se estima que en Extremadura hay 2.900 empleos ligados directa o indirectamente a la central.

Desde la Sección Sindical de Iberdrola también se muestra preocupación. “La central aporta el 7% de la demanda eléctrica de España, lo que significa que su cierre podría generar inestabilidad en el suministro, aumentar la dependencia energética de fuentes menos estables y encarecer el coste de generación de electricidad”, subraya Paco Tarifa, Secretario de Comunicación de USO en Iberdrola.

Tarifa también destaca que “las empresas propietarias no solo invierten una media de 50M€ anuales en la mejora, actualización y modernización de sus equipos en Almaraz, sino que han mostrado su disposición a continuar operando la Central si se termina con el agravio fiscal a la que está sometida la Planta. Sin ir más lejos, en 2025 abonarán 435 M€ en impuestos y tasas (más que todos sus costes de operación y mantenimiento), por lo que también es necesario replantear la alta carga impositiva”.

El cierre también implicaría un impacto negativo en sectores estratégicos como la industria y la agricultura. Empresas del sector energético, agroalimentario y servicios se verán afectadas, en especial la industria tabacalera, el sector agroalimentario y el turismo sufrirían un descenso de actividad.

Por último, se estima que el cierre de Almaraz implicaría la emisión de 3 millones de toneladas adicionales de CO2 al año, debido a la necesidad de sustituir su producción con fuentes energéticas más contaminantes cuando las renovables no estén disponibles, por ello, “es necesario una política de estado donde impere el sentido común. Hacemos un llamamiento al Gobierno central y a los ministerios competentes para que deje sin efecto un calendario, que tiene en el año 2035 la fecha definitiva del cese de la energía nuclear en nuestro país”.

Por todos estos motivos,

USO manifiesta con firmeza su rechazo al cierre de la Central Nuclear de Almaraz.

 

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