
Conocer correctamente el grado de consanguinidad es fundamental para saber si tienes derecho a determinados permisos retribuidos. USO te lo explica
Consanguinidad frente a afinidad: ¿En qué se diferencian?
La ley española divide los lazos familiares en dos grandes grupos según su origen:
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Consanguinidad: Es el vínculo biológico directo. Une a las personas que comparten la misma sangre por descender de un tronco común (como padres, hijos o hermanos). Este lazo es vitalicio y nunca se extingue.
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Afinidad: Es el vínculo puramente jurídico que nace exclusivamente a través del matrimonio. Coloquialmente es lo que llamamos «familia política». A diferencia del lazo biológico, la afinidad puede extinguirse por completo si se disuelve la unión matrimonial, por ejemplo, mediante un divorcio.
Para entender visualmente cómo se distribuyen estas relaciones y qué parientes corresponden a cada nivel, el siguiente esquema resulta de gran utilidad:
Cómo calcular los grados paso a paso
La distancia de los lazos familiares se mide por generaciones. La regla de oro es sencilla: cada generación cuenta como un grado. Para la familia política, el cálculo es idéntico; tu pareja funciona como el punto de origen, por lo que un pariente de tu cónyuge tendrá contigo exactamente el mismo grado de afinidad que el que tiene con él o ella por consanguinidad.
Primer grado: El núcleo más cercano
En este escalón se sitúan los vínculos más directos. Por el lado de la consanguinidad encontramos a tus padres y a tus hijos. En el caso de la afinidad, se incluye a tus suegros, yernos y nueras, además de padrastros o madrastras.
Segundo grado: Hermanos, abuelos y cuñados
Aquí la lista se amplía notablemente. Incluye por línea de sangre a tus hermanos, abuelos y nietos. Si miramos a la familia política, tus cuñados se clasifican explícitamente dentro del segundo grado de afinidad, al igual que los abuelos o los nietos de tu pareja.
Tercer y cuarto grado: La familia extendida
El tercer grado abarca a tíos y sobrinos (tanto biológicos como del cónyuge). El cuarto grado se reserva para los primos hermanos. Es importante destacar que el cuarto grado raramente se reconoce a la hora de solicitar permisos laborales retribuidos en los convenios colectivos.
El limbo de las parejas de hecho
Un detalle legal que suele generar bastantes malentendidos es la situación de las parejas que no han pasado por el juzgado o la iglesia. Si nos ceñimos estrictamente al Código Civil español, las parejas de hecho no generan parentesco por afinidad.
Sin embargo, el terreno laboral es distinto. Para evitar discriminaciones, el Estatuto de los Trabajadores y la gran mayoría de las normativas autonómicas y convenios colectivos ya equiparan los derechos de las parejas de hecho debidamente registradas con los de los matrimonios. Esto significa que, en la práctica, sí podrás disfrutar de permisos por la hospitalización o el fallecimiento de tu «suegro» o «cuñado» aunque no estés casado.
Conocer estos límites es vital, ya que el Estatuto de los Trabajadores ofrece entre dos y cinco días de ausencia pagada (dependiendo de si necesitas realizar un desplazamiento o no) ante accidentes, enfermedades graves o fallecimientos, siempre que el familiar afectado se encuentre dentro del primer o segundo grado.
Conocer los grados de consanguinidad y afinidad para una persona trabajadora, podría suponer la llave para activar una serie de derechos laborales y económicos fundamentales, como por ejemplo:
1. Permisos retribuidos (Ausencias pagadas)
2. Reducciones de jornada y excedencias (Conciliación)
3. Adaptación de la jornada laboral (El «teletrabajo» por cuidados)
4. Evitar sanciones de la empresa
Aún así, te aconsejamos revisar siempre tu convenio.




